La transición digital está revolucionando todos los sectores económicos. Y la industria encabeza estos cambios. Con la llegada de las tecnologías digitales, las empresas industriales se enfrentan a nuevos desafíos y oportunidades: internet de las cosas, robótica, inteligencia artificial, realidad virtual e incluso la cadena de bloques (o blockchain), entre otros. Estas tecnologías permiten a las empresas recoger y analizar datos, optimizar sus procesos de producción, personalizar sus productos y servicios y diferenciarse de la competencia.

La adaptación a las evoluciones tecnológicas no es solo una cuestión de supervivencia, sino sobre todo un factor de competitividad indispensable.

¿Tiene dudas? ¿Tiene dificultades para evaluar hasta qué punto su propia empresa participa en esta transición? ¿Mide bien los riesgos y los desafíos? ¿Se pregunta si no se trata tan solo de un concepto vago? Se lo explicamos todo.

¿Qué es la transición digital?

Definición

La transición digital, también conocida con el nombre de transformación digital, es el proceso por el cual las empresas adoptan tecnologías digitales para mejorar sus actividades y su productividad.

Las ventajas de la transición digital para las empresas industriales

La transición digital permite una mejora de la eficacia operativa gracias a la automatización de numerosos procesos.

Las empresas pueden reducir los costes de producción utilizando herramientas digitales para supervisar y optimizar el uso de sus recursos.

La transición digital puede ayudar a las empresas a comprender mejor su mercado y a sus clientes, al recoger y analizar datos al respecto en tiempo real.

Por último, también puede permitir que las empresas desarrollen nuevos modelos económicos, creando unos productos y servicios innovadores basados en la tecnología digital.

Los ámbitos de aplicación de la transición digital en la industria

La transición digital puede aplicarse en numerosos campos de la industria.

Por ejemplo, el uso de la tecnología del internet de las cosas (IdC) puede ayudar a las empresas a vigilar el estado de los equipos en tiempo real y a prevenir las averías.

El análisis de datos puede utilizarse para optimizar la cadena de suministro, mejorar la calidad de los productos y reducir los tiempos de parada.

Las tecnologías de realidad virtual y aumentada pueden ayudar a la formación de los empleados y a la mejora de la seguridad.

Por último, la utilización de la robótica y de la automatización puede contribuir a aumentar la eficacia y a reducir los costes de producción.

 

Industria 4.0

El impacto de la transición digital en los procesos de producción

La robotización ha permitido aumentar la calidad y la productividad de los productos terminados y ha reducido al mismo tiempo los costes de producción. La digitalización de los procesos de producción también ha permitido una mejor gestión de los stocks y una optimización de los suministros.

Además, la transición digital ha impulsado la industria 4.0, que se puede definir como la integración de las tecnologías digitales en las fábricas, es decir, el internet de las cosas, la realidad aumentada, la inteligencia artificial y los macrodatos. Esta integración permite crear sistemas de producción conectados, autónomos y flexibles, capaces de adaptarse rápidamente a las necesidades de los clientes y de autorrepararse.

La transformación de la relación entre cliente y proveedor gracias a la digitalización

La transición digital también ha transformado la relación entre las empresas industriales y sus clientes y proveedores. La digitalización de los procesos de venta y de marketing ha permitido un mejor conocimiento de las necesidades de los clientes y una personalización de las ofertas. Por otro lado, la digitalización de los procesos de sourcing y de gestión de los proveedores ha hecho posible una mejora de la colaboración y una reducción de los costes.

La digitalización de la relación entre el cliente y el proveedor abre también la puerta a una mejora de la gestión de la cadena de suministro y a la previsión de las posibles perturbaciones. De este modo, las empresas pueden reducir los riesgos de penurias y de retrasos en las entregas.

Las nuevas oportunidades que ofrece la transición digital

Por último, la transición digital también ofrece nuevas oportunidades a las empresas industriales. Los datos recogidos a través del internet de las cosas y los sensores pueden usarse para mejorar la calidad de los productos, predecir las averías o anticiparse a las necesidades de los clientes.

Gracias a ello, las empresas pueden ofrecer nuevos servicios, como el mantenimiento predictivo, el alquiler de productos en lugar de su venta o el análisis de los datos de los clientes para proponerles ofertas personalizadas.

La transición digital permite replantear los modelos económicos. La economía de la funcionalidad, que consiste en vender un servicio en lugar de un producto, puede desarrollarse gracias a la digitalización de los procesos de producción y a la recogida de datos. De este modo, las empresas pueden proponer ofertas de suscripción, de alquiler o incluso de compartición de productos, generando con ello unas nuevas fuentes de ingresos.

   

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Los desafíos que la transición digital plantea a las empresas industriales

Los retos que la transición digital plantea están a la altura de las ventajas potenciales que ofrece.

Los costes de la transición digital

Para implementar soluciones digitales normalmente hay que realizar inversiones importantes, en particular para la adquisición de programas y materiales informáticos. Esto puede suponer un reto de orden económico para las empresas, en particular para las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Los problemas de seguridad informática en la industria

La digitalización también aumenta los riesgos y la vulnerabilidad informática. Al conectarse a redes informáticas y equipos digitales, las empresas industriales se exponen al riesgo de sufrir ciberataques. Las consecuencias de estos ataques pueden ser catastróficas en términos de imagen y provocar pérdidas de datos importantes, interrupciones de la producción y pérdidas financieras. Además, los costes de protección pueden ser importantes.

Los cambios organizativos necesarios para que la transición digital tenga éxito

El último gran reto que hay que superar es el organizativo. Establecimiento de nuevos procesos, nuevas prácticas para sacar el máximo partido de las nuevas tecnologías, formación de los empleados… la transición digital se convierte rápidamente, para numerosas empresas, en una revolución de números, en el peor sentido del término.

La adopción de nuevos métodos de trabajo y las resistencias a los cambios ocasionados tampoco deben subestimarse. El factor humano es con frecuencia el primer punto que hay que tener en cuenta, en particular a la hora de planificar la comunicación interna.

 

Los ejemplos de éxito de la transición digital en la industria

Numerosas empresas industriales ya han culminado con éxito su transición digital, adoptando una estrategia adaptada a sus necesidades y trabajando con socios competentes.

Schneider Electric ha aplicado una estrategia de transición digital para transformar su modelo de negocio. Han desarrollado soluciones de IdC (internet de las cosas) para la gestión de la energía, programas informáticos de control industrial y plataformas en la nube para la recogida y el análisis de datos. Esta transición les ha permitido mejorar la eficacia energética, reducir los costes y ofrecer nuevos servicios a sus clientes.

El fabricante de neumáticos Michelin ha emprendido una transición digital desarrollando tecnologías punteras para los neumáticos conectados. Han incorporado sensores en sus neumáticos, lo que les permite recoger datos en tiempo real sobre la presión, la temperatura y el desgaste de los neumáticos. Estos datos se utilizan para optimizar el rendimiento, la durabilidad y la seguridad de los neumáticos y también les permiten ofrecer unos servicios de seguimiento y de mantenimiento predictivo a sus clientes.

Ruland es una empresa de ingeniería y consultoría, especializada en las instalaciones industriales, que ha conseguido culminar con éxito su transición digital adoptando tecnologías de modelización y de simulación en 3D avanzadas. Ahora utilizan programas de diseño asistido por ordenador (CAD) para crear modelos digitales realistas de sus instalaciones, lo que les permite visualizar y poner a prueba diversos escenarios antes de la construcción física. Gracias a ello, pueden optimizar el diseño, reducir los costes de construcción y mejorar la planificación y la coordinación de los proyectos.

 

¿Y mañana?

Las grandes tendencias actuales se confirmarán en el futuro. Y lo harán aún con más fuerza. El internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robótica revolucionarán aún más la forma de funcionar de las empresas industriales.

Los desafíos en materia de competitividad y de respuesta a las necesidades en constante evolución de los clientes serán cada vez más cruciales. Lo que hace unos años podía considerarse un lujo se ha convertido actualmente en un elemento indispensable para, como mínimo, mantener la posición en el mercado. En este sentido, resulta fundamental equiparse con unas buenas soluciones de software y, en particular, con una buena ERP.

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